- Associated Press - Thursday, May 28, 2015

La sucursal en Miami de un conglomerado empresarial brasileño dominaba el lucrativo mercado de los medios del fútbol en dos continentes, en gran medida porque además pagaban los sobornos más jugosos a los principales directivos del deporte, según las autoridades federales.

The Traffic Group –fundado por José Hawilla, quien se declaró culpable en secreto de cargos de corrupción a fines del año pasado– está en el vórtice de un escándalo de extorsión por un valor de $150 millones que ha estremecido al mundo del fútbol profesional. Hawilla expandió su imperio del fértil terreno para el fútbol que es Brasil a Miami en 1992, y en el transcurso de los años lo hizo crecer hasta convertirlo en el mayor corredor de contratos para la televisión, los anuncios y licencias en toda América del Norte.

El acuerdo extraoficial de culpabilidad de Hawilla salió a la luz el miércoles cuando las autoridades federales encausaron a otros 14 acusados por una variedad de cargos de soborno, lavado de dinero y fraude. Hawilla admitió que Traffic Sports USA –con sede en Brickell Key– pagó millones de dólares en sobornos a altos directivos del fútbol que dirigían las oficinas regionales en Miami Beach de la Confederación de Fútbol de América del Norte, del Sur y del Caribe (CONCACAF).

Aunque la compañía no era muy conocida fuera de los círculos del fútbol, las autoridades federales afirman que su poderosa influencia criminal puso su mancha en el popularísimo deporte y en la agencia que la gobierna, la Federacion Internacional de Fútbol (Federation Internationale de Football, FIFA).

En un comunicado de prensa, el director del FBI James Comey dijo que “los acusados promovieron una cultura de corrupción y codicia que creó condiciones de juego desiguales para el deporte más popular del mundo. Pagos no divulgados e ilegales, sobornos y cohecho se convirtieron en el modo de operar de FIFA”.

Otros blancos de la pesquisa del Departamento de Justicia incluyen al presidente de Traffic Sports USA, Aaron Davidson, quien fue arrestado esta semana por el FBI, y a Enrique Sanz, ex vicepresidente de Traffic Sports que llegó a ser secretario general de CONCACAF. Sanz tiene leucemia y no ha sido nombrado en el encausamiento de 47 cuentas dado por un gran jurado federal de Nueva York en el cual se acusa a Davidson y otras 13 personas.

Traffic Sports –que fuera propietaria de los Strikers de Fort Lauderdale– está acusada de comprar derechos de publicidad y de prensa a la CONCACAF y pagar luego sobornos a sus directivos a cambio de contratos de transmisión de competencias tales como la Copa Mundial. De los 12 planes de soborno expuestos en el encausamiento de 164 páginas abierto el miércoles, Traffic Sports estuvo involucrada en más de la mitad, de acuerdo con la fiscalía.

La fiscalía dijo que Hawilla y sus compañías de marketing deportivo tenían una única meta: mantener sus contratos con el fútbol profesional en Sudamérica y Estados Unidos, y mantener apartada a la competencia por medio de pagar sobornos a directivos de alto nivel.

“El daño infligido por los acusados y sus cómplices fue extenso”, afirmó el encausamiento, señalando que sus “planes tenían poderosos efectos anticompetitivos”.

Según el encausamiento, Traffic Sports, la empresa de Hawilla se abrió paso rápidamente en los mercados del fútbol de Estados Unidos y América del Norte por medio de ablandar a Jack Warner, el veterano presidente de CONCACAF y vicepresidente de FIFA, y a Charles Blazer, el secretario general de la organización regional, con sobornos durante dos décadas.

Warner, oriundo de Trinidad y Tobago, se entregó el miércoles a las autoridades de Trinidad y recibió una fianza de $2.5 millones. Espera a ser extraditado a Estados Unidos. Blazer se declaró culpable en secreto de extorsión y otros cargos de conspiración a fines del 2013 y está cooperando con la fiscalía federal.

A mediados de la década de 1990, después de lanzar su sucursal en Miami, Hawilla le mencionó a ambos hombres la idea de repetir el éxito de la Copa América con un torneo similar en América del Norte llamado la Copa de Oro que se celebraría en Estados Unidos. Traffic Sports logró el trato para comprar los derechos comerciales de la CONCACAF en la Copa de Oro, a partir de 1996.

“Durante este período, Traffic produjo cientos de miles de dólares en pagos de sobornos” Warner y Blazer a través de bancos de EEUU, de acuerdo con la acusación formal.

Havilla persuadió a Warner, quien también era presidente de la Unión Caribeña de Fútbol, a vender a Traffic Sports los derechos comerciales en la región de los partidos clasificatorios para la Copa Mundial, a partir del 2002. De acuerdo con la acusación formal, Traffic Sports alcanzó el trato por medio de dos sobornos de $800,000 y $900,000 a las cuentas bancarias controladas por Warner en Trinidad y Tobago.

La situación de Warner en el fútbol mundial se hundió en el 2011, cuando se le acusó de encabezar un intento de sobornar a los delegados caribeños con $40,000 a cada uno para apoyar al no exitoso candidato presidencial de la FIFA, Mohamed Bin Hamman, de Qatar.

Al año siguiente, la CONCACAF mudó sus instalaciones centrales de Nueva York a Miami Beach –pero no con Warner o su secretario general Blazer. Por entonces, ambos habían sido obligados a salir en medio de acusaciones de corrupción.

Fueron sustituidos por hombres que prometieron mejorar las cosas. Jeffrey Webb se convirtió en presidente y vicepresidente de la FIFA. Webb, de Islas Caimán, también fue acusado formalmente el miércoles. Sanz, el ejecutivo de Traffic Sports, sustituyó a Blazer, al obtener su nueva posición a través de la influencia de Hawilla.

“Al asumir sus posiciones respectivas, [ellos] hicieron pronunciamientos públicos sobre reformar la CONCACAF”, dijo la acusación. “Sin embargo, casi de inmediato, después de asumir el cargo, ambos hombres resumieron su participación en timos criminales”.

Fiscales dijeron que Sanz aprendió el uso de los sobornos de sus jefes en Traffic Sports durante la pasada década. Ellos se dirigieron a él para un trato con sobornos de seis cifras de los funcionarios en Costa Rica, Nicaragua y otras naciones centroamericanas para futuros partidos de clasificación a la Copa del Mundo.

Después que se convirtió en secretario general de la CONCACAF, Sanz solicitó un soborno de $1.1 millones de su antigua compañía, Traffic Sports, a enviar a su nuevo jefe, Webb, de acuerdo con la acusación formal. Sanz hizo la solicitud en el 2012, durante negociaciones para los derechos de mercadeo y medios de comunicación de CONCACAF para la Copa de Oro y la Champions League de ese año.

El fundador de Traffic, Hawila, y el presidente de la compañía en Miami, Davidson, estuvieron de acuerdo con la solicitud, dijo la acusación. En el 201, el pago del soborno se envió en una transferencia bancaria a Webb a través de la cuenta bancaria de Traffic en Miami vía Nueva York a Panamá.

Durante las negociaciones del 2013 para los derechos comerciales de la CONCACAF para futuras Copas de Oro y series de la Champions League, Webb dirigió a Sanz para que solicitara más sobornos de Traffic Sports, de acuerdo con la acusación formal. Tanto Hawilla como Davidson acordaron en $2 millones en sobornos para ganar los derechos comerciales de esos próximos torneos de fútbol.

Durante una reunión en Nueva York en marzo del 2014, Davidson discutió los sobornos con Hawilla, preguntando por su legalidad.

“¿Es ilegal? Es ilegal”, le dijo Davidson, de acuerdo con la acusación. “Dentro del gran cuadro de las cosas, ¿es malo una compañía que ha trabajado en esta industria por 30 años? Es malo”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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